El Lugar Que Faltaba: Apoyo a Padres Universitarios CADI

El Lugar Que Faltaba: Apoyo a Padres Universitarios CADI

CADI Universidad Antonio José Camacho

Cursar una carrera universitaria requiere esfuerzo y dedicación, pero para miles de estudiantes que también son madres o padres, la brecha de oportunidades puede convertirse en un obstáculo casi insuperable. En esta reseña, compartimos el artículo escrito por Liliana Ramírez para la Revista Colombia Rotaria, donde se reflexiona sobre los retos cotidianos de la maternidad en las aulas y la respuesta innovadora que propone el Centro de Atención Integral (CADI).

“EL LUGAR QUE FALTABA”

¡Laura y Mateo están listos! Son las 7:00 de la mañana y ambos están parados al pie de la carretera esperando. Laura tiene 20 años y vive en un corregimiento del Valle del Cauca y es la primera de su familia en entrar a una universidad. En su casa no hay abuelos ni tías con quien dejar a Mateo, pues todos salen a trabajar. Por lo que esta mañana, como todas las otras mañanas, Laura carga en su mochila un termo con agua, algunos juguetes de Mateo y una carpeta azul. Mateo, de 3 años, va agarrado fuerte de la mano de su mamá para poder tomar el bus que acaba de llegar.

A las 8:45 están en medio de una ciudad ruidosa, rodeados por autos enfadados que en su afán pitan intentando reducir las distancias. Están en Cali. Hay edificios, árboles, semáforos y muchos desconocidos. Avanzan haciendo giros que marean a Mateo hasta que al fin, tras mucho esperar, llegan a la universidad donde Laura estudia.

Caminan rápido buscando un salón. Mateo pesa, pero Laura, con ojos preocupados, busca entre avisos el número de su salón. Hay algunas personas sentadas conversando, pero aún no empieza la clase. Llegó a tiempo.

Busca la silla de atrás, pegada a la pared, saca colores, un pan y le susurra a Mateo: “Pórtate bien, mi amor. Mami tiene clase”.

9:07. Mateo está aburrido y empieza a hacer preguntas, no impulsadas tanto por su interés de conocimiento, sino del interminable aburrimiento. Luego empieza a llorar.

9:10. El profesor para la clase. Tres compañeros suspiran y otros dos miran a Laura con solidaridad. El mundo se detiene y se fija en la madre de aquel niño que llora.

Laura sale al pasillo, carga a Mateo mientras le canta una de las canciones que lo arrullan. Le promete que no falta mucho y que después irán a jugar. Ambos vuelven entre la mirada del profesor y los alumnos y recorren todo el salón hasta volver a su puesto.

Todos la miran. El profesor retoma su discurso y Laura apunta con una mano mientras con la otra entretiene un poco a Mateo.

Esa es la escena que se repite. Y aunque Laura se sienta muy sola, en su misma condición hay muchas madres en las universidades. Mateo, claramente, no pidió venir a una clase de cálculo. Él tiene derecho a jugar y gritar y correr. Y Laura, que hizo todo por no perderse la explicación, entiende perfectamente que su deber maternal está afectando la gran oportunidad que tiene. Desafortunadamente, esta tensión la llevará a tener que elegir entre estudiar o quedarse en casa.

Avanzamos en oportunidades de acceso a la universidad, pero el aula se convirtió en el punto de encuentro de tres cosas que no se predijo juntas: inclusión, paternidad y derecho a estudiar.

El punto es: si una persona llegó a la academia para estudiar y formarse (algo que de entrada ya supone una gran dificultad), ¿cómo poder ayudar para que pueda hacerlo bien?

La Institución Universitaria Antonio José Camacho junto con el Club Rotario Cali San Fernando exploró esa pregunta y trabaja en el CADI, un plan que acompaña a los estudiantes que son padres ofreciendo lo siguiente:

  • Un salón de acogida en el campus: Lejos del ruido, con colchonetas, libros y dibujos. A 20 metros del aula y abierto en horas de clase.
  • Estudiantes que acompañan: Los alumnos de la facultad de Pedagogía hacen práctica ahí y los de Trabajo Social ayudan a organizarlo. Es una oportunidad de ayudar y de aprender.
  • Un mensaje: La app de la U. permite que los estudiantes busquen apoyo escribiendo “Hoy necesito apoyo”. Al que busca, sí, se teje una red de confianza y compañerismo que busca evitar que se pierdan horas de clase.
  • Volvamos con Laura y Mateo, pero ahora veamos qué hacen después de implementar el CADI:

A las 12:30 salen juntos de la universidad. Mateo va comiéndose una galleta después de jugar y aprender, mientras Laura, con su carpeta llena de papeles y trabajos, imagina una tesis con lo que vieron hoy en clase.

Educar con equidad no es darle a todos lo mismo. Es entender que detrás de cada estudiante hay una historia, y que a veces esa historia llega acompañada. Con mochila llena de teteros, ojos cansados, manos pegajosas y muchas, muchísimas ganas de futuro.

¿Qué es CADI (Centro de Atención Integral)?

CADI es un espacio pedagógico dentro del campus universitario diseñado para que niños y niñas de 0 a 8 años puedan aprender y jugar mientras sus madres y padres continúan con su formación profesional.

Pilares del programa CADI:
  • Enfoque Reggio Emilia: Aprender desde el juego, el arte y la exploración.
  • Espacios seguros de lactancia: Para mamás que lo necesiten durante la jornada universitaria.
  • Participación estudiantil: Prácticas académicas para alumnos de Pedagogía, Trabajo Social y Deportes.

Esta iniciativa es liderada por la Universidad Antonio José Camacho y el Club Rotario Cali San Fernando, posible gracias a una subvención global financiada por la Fundación Rotaria y diversos clubes rotarios de Colombia, Estados Unidos y México por un valor de US$49.800.

Detalles de la publicación:
  • Título del artículo: EL LUGAR QUE FALTABA

  • Autora: Liliana Ramírez (Club Rotario Cali San Fernando, Distrito 4281)

  • Sitio web / Revista: Revista Colombia Rotaria

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